El raquis como soporte
La importancia del raquis en la biomecánica del cuerpo humano puede considerarse desde muchos ángulos ; desde el punto de vista de la Prevencion, de la filogénesis, de la Ergonomía... Vamos aquí, simplemente, a pasar revista a buena parte de la musculatura que solicita las vértebras para lograr su variada orientación en el espacio, lo que permite a la espina dorsal adoptar eficazmente la forma que llamamos natural, forma sinusoidal de la que resulta la eficacia de este refuerzo dorsal para sostener el tronco, la cabeza y las extremidades superiores, mantenerlos en diversas posiciones y permitir, además, su movimiento.
Recordemos que la estabilidad del raquis y del esqueleto en general, se obtiene gracias a las articulaciones entre los huesos, a la sujeción que ejercen los ligamentos que unen huesos entre sí y a la acción de los músculos que se insertan en los huesos a través de los tendones. La musculatura es la única parte activa del raquis, pues lligamentos, cápsulas articulares, discos intervertebrales y huesos, colaboran a la estabilidad del refuerzo dorsal de una forma pasiva, y sólo la musculatura puede actuar sobre nuestra espalda para mantener o variar su forma; de ahí la conveniencia de mantener una buena musculatura dorsal, pues ella es la encargada de posicionar y estabilizar el raquis en el espacio, de una forma sana. Al ser los músculos los encargados de estas funciones, no es extraño que lbuena parte de los dolores de espalda sean de origen muscular.
Atenderemos en primer lugar a los músculos que colaboran a dar estabilidad al conjunto de las vértebras y a posicionarlas en el espacio, haciéndoles adoptar la forma sinusoidal característica de la columna vertebrada, y que permite los diferentes movimientos del raquis. Esta forma sinusoidal le confiere una resistencia superior gracias a sus curvaturas. Acontinuación, citaremos otros músculos que utilizan la espina dorsal como apoyo para sujetar y mover otras partes del cuerpo, o para mover el raquis si otra parte del cuerpo constituye un punto fijo, músculos que aprovechan la excelente resistencia del refuerzo dorsal para colgar de él, el tronco y los brazos y apoyar en él la cabeza.
Consideraremos en dos capas a aquellos músculos que hacen, de un conjunto de vértebras, una columna vertebrada, un elemento resistente que, una vez alcanzada su solidez, servirá de refuerzo dorsal al tronco.
Pero veamos primero cómo se logra, a partir de una pila de vértebras, construir algo parecido a un pilar curvo, firme y flexible .
Esquematización de una columna vertebrada
Imaginemos que fabricamos un modelo simplificado de columna vertebrada, elaborado cortando a rodajas una columna, a imagen de la espina dorsal .
Para que se pareciera a un raquis de humano, estas rodajas no deberían ser de caras paralelas, sino más o menos en forma de cuña, para adaptarse a las curvas de la espalda a la que imitan.
Lo primero que observamos es que necesitaremos un material elástico y resistente para pegar las piezas en que hemos descompuesto la columna, y para llenar los espacios entre rodajas, que son irregulares entre las vétebras. Utilizaremos para ello unos anillos de material elástico y resistente que tengan los bordes superior e inferior muy adherentes.
Estas piezas anulares engancharán cada rodaja con las inmediatas superior e inferior, pero para que estas rodajas se inclinen, una con respecto a otra, haremos bien en introducir en el interior del anillo elástico una bolita, también flexible, suficientemente resistente para aguantar la presión entre las rodajas.
Apoyándose en esta bolita, las dos vértebras adyacentes podrán girar
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Elaborado este montón de rebanadas de columna, apoyadas unas a otras a través de bolitas fuertes y flexibles, y enganchadas entre sí por anillos de material elástico, veremos que necesitamos aguantar el conjunto formado por estas rebanadas, si deseamos que mantengan la forma de una espina dorsal como ha de ser. Si copiamos al raquis de verdad, podemos hacer que cada rebanada tenga unos apéndices, a modo de apófisis, que hagan el papel de palancas para hacer girar la vértebra alrededor de la bolita que le sirve de apoyo. Para mantener nuestro modelo en la forma del raquis de un humano en correcta bipedestación, seguiremos copiando al homo sapiens y construiremos los músculos sin olvidar ninguno de los que se citan a continuación. En el raquis humano también participan en esta estabilidad los ligamentos que unen diferentes partes de las vértebras.
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